sábado, 5 de mayo de 2007

LUZ DE AMANECER

Hace ya algún tiempo, (¡por Dios, cómo pasa el tiempo...!) que me encontraba estudiando el cuadro del pintor David Friedrich, Luz de amanecer; bueno, en realidad estaba sumergida en la estética existencialista del cine de Michelangelo Antonioni; y, ¡abateres de la historia!, fueron los personajes del universo antonioniano quienes me condujeron al maestro alemán. Hoy, visitando el blog Analizarte, con gran placer, he de confesarlo, me he vuelto a encontrar con esta mujer, que, de espaldas al espectador y sola frente al paisaje que se abre ante sus ojos, investiga una realidad impenetrable. El cuadro se convierte en un canto a la individualidad romántica. Al desaparecer la profundidad, desaparece también ese punto de vista dominante que obligaba a configurar y a percibir la obra como una ventana abierta al mundo. Con Friedrich la ventana se cierra para mostrarnos otros espacios que no se ajustan a la medida del hombre.

Por aquel entonces, analizaba yo cómo Antonioni es el cineasta que más obsesivamente ha enunciado la imagen de un personaje de espaldas a la cámara. Con este tratamiento de los sujetos que pueblan sus filmes, el cineasta italiano no sólo vehicula su opacidad en tanto personjes, sino también su transparencia en tanto espectadores: los personjes de Antonioni miran, investigan, intentan penetrar la realidad con su actitud interrogativa.

También entonces descubrí cómo algunos artistas, como Eduardo Úrculo, habían continuado con esta tradición, y en su continua huida de la representación humana, encuentra un medio para aumentar el protagonismo de los cuerpos y de la propia mirada, no por oculta en sus figuras menos presente en la forma de disponer éstas para la contemplación. Se trata de una graduación de la visión, que, al igual que en la obra de Friedrich y de Antonioni, evoca inquietantes soledades.


Hoy, como decía, no sólo me he reencontrado con la obra de Friedrich, sino que he descubierto la de Elina Brotherus, una fotógrafa finlandesa que, efectivamente, tal y como señala Kore en su blog, dirige un guiño con su obra Der wanderer a la del pintor alemán. Después, mi interés por la fotográfa y por saber si sólo se trataba de un guiño aislado, me ha llevado a adentrarme en su galería de fotos; y observando éstas he descubierto, no sólo que Elina continúa con la tradición de enunciar de espaldas al espectador, en esa idea intimista, reflexiva y autobiográfica, sino que es una gran conocedora del arte y que en sus fotografías están presentes artistas como Hopper, Degas o Dalí entre otros. Si no se lo creen, pasen y vean.

3 comentarios:

Mar Hidalgo dijo...

Hola Ana!.
He disfrutado mucho leyendo y viendo tu artículo. Comparto tu opinión, de que, a pesar que el tiempo pase, siempre nos quedan en la memoria imágenes tan bellas como las que nos muestras en vuestro blog.
Inmeditamente, recordé una de ellas, similar a las que publicas, y realizada por el fotoperiodista de origen ruso, Elliot Erwitt (1920). Tuve la suerte de ver buena parte de su colección en una exposición del Reina Sofía; pero desafortunadamente, con tantas mudanzas que han pasado por mi vida (llevo 5), es casi inevitable que perder o dejar cosas por el camino... Asi que no podré mostrarte el catálogo, cuando coincidamos en el Master. En la web del Reina Sofía tampoco aparece esa exposición, pero si quieres ver la imagen que tengo en mi memoria; entra en Google (imágenes) y escribe el nombre del autor. Entre sus fotografías, muchas muy conocidas, puesto que él fundó con Robert Capa, la revista Magnum, hay una, preciosa, en consonancia con tu artículo. En ella verás a una dama con sombrero, de espaladas a tí, a tres cuartos (pero sin que podamos ver su rostro), mirando o pensando sobre, no sabemos qué, mientras al fondo, Erwitt captura la tarde-noche o el alba de un Nueva York envuelto en nieblas.
Espero que la disfrutes.
Gracias por refrescarme la memoria.
Un beso.
Mar.

Reposo Lazo dijo...

Ana, felicidades, muchas felicidades por el articulo, no sólo por el contenido que me parece muy interesante, también por la estética del mismo.
El cuadro "Luz de amanecer" siempre me fascinó, me trasmite serenidad.
Espero que sigas deleintándonos con tus conocimientos y reflexiones.

Juan Luis Álvarez dijo...

Ana, muchas gracias por seguir enriqueciendonos con tus artículos. Es un placer aprender leyéndolos.